Una mujer de 33 años denunció ante la Fiscalía que habría sido víctima de un prolongado ciclo de violencia física, psicológica y sexual por parte de su esposo, el capitán de la FELCN Christian Ustariz Caballero, a quien acusa de haberla agredido en al menos siete oportunidades, además de amenazarla de muerte, someterla a un extremo control por celos y hostigarla incluso después de la separación. Según su declaración, las agresiones incluyeron golpes, presunto abuso sexual y un episodio en el que habría sido arrojada de un vehículo en una zona oscura de La Maica; la violencia psicológica habría llegado a tal extremo que asegura que intentó lanzarse desde el último piso de su edificio, pero fue salvada por su padre y su hermano. La denunciante afirma que actualmente recibe atención psicológica y teme que las amenazas se cumplan, mientras el caso es investigado por el Ministerio Público por el presunto delito de violencia familiar o doméstica.
“PREFIERO VERTE MU3RTA”: EL MARTIRIO QUE DENUNCIA LA ESPOSA DE UN CAPITÁN DE POLICÍA
Una mujer de 33 años acusa a su esposo, el capitán Christian Ustariz Caballero, de haberla sometido a un ciclo de violencia física, psicológica, amenazas de mu3rte y abus9 sex9al. La víctima asegura que fue agredida en al menos siete oportunidades y que hoy vive aterrorizada, temiendo que las amenazas se cumplan.
La víctima relató que se casó esperando que el amor cambiara la violencia. Creyó en las disculpas, en las promesas y en las lágrimas de arrepentimiento. Pero, según su denuncia, después de cada agresión llegaron nuevas amenazas, nuevos golpes y un miedo cada vez más profundo.
Hoy, una mujer de 33 años relata ante la Fiscalía lo que describe como un verdadero martirio vivido durante su matrimonio con el capitán de Policía Christian Ustariz Caballero, quien es procesado por el presunto delito de violencia familiar o doméstica.
La denunciante asegura que durante su relación fue víctima de agresiones físicas, violencia psicológica, celos extremos, amenazas de muerte y hostigamiento. Una historia que, según su declaración, la llevó incluso al borde de quitarse la vida.

EL PRIMER GOLPE
La mujer señala que contrajo matrimonio con el entonces capitán de Policía el 19 de abril de 2025, tanto por la vía civil como religiosa; in embargo, asegura que la violencia comenzó incluso antes de la boda.
Según su denuncia, la primera agresión ocurrió el 8 de marzo de 2025. Todo habría comenzado cuando un amigo de su familia se acercó a saludarlos. Cuando esta persona se retiró, el policía habría comenzado a acusarla de mantener una relación con él. También la habría increpado por, supuestamente, mirar a otros hombres durante el Corso de Cosos.
Vinieron entonces los insultos, las palabras de grueso calibre y, según su relato, la primera agresión física. Después llegó el arrepentimiento. El hombre habría pedido disculpas y le habría asegurado que actuó de esa manera porque la amaba demasiado y tenía miedo de perderla.
Ella decidió creerle y finalmente se casó con él semanas después.
“ME SACÓ UNA UÑA AL QUITARME EL ANILLO”
Pero la esperanza de que la situación cambiara duró poco. La mujer asegura que, a menos de tres semanas de la boda, el 1 de mayo de 2025, fue nuevamente agredida. Esta vez, según su declaración, todo comenzó nuevamente por celos.
El policía le habría arrebatado el teléfono celular acusándola de tener otros hombres que le escribían. La denunciante asegura que recibió golpes en el rostro, brazos, rodillas y piernas; Pero uno de los momentos que recuerda con mayor dolor fue cuando, según su denuncia, el agresor intentó quitarle violentamente el anillo de matrimonio.
“Con la brutalidad con la que me sacó el anillo, me sacó una de mis uñas”, relata en su declaración.
En medio de la agresión, una familiar del capitán habría ingresado al departamento. Sin embargo, lejos de auxiliarla, la denunciante asegura que esta persona le dijo que ella “se lo merecía”.
Después llegaron las amenazas. “No cuentes esto a nadie o se van a morir”.
La mujer asegura que el miedo era aún mayor porque su esposo era policía y portaba armas y la amenazaba con ellas. “Me decía que me mataría y como es policía y portaba armas me daba miedo”, señala.
Tras ese episodio, presentó una denuncia ante la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV). Un informe médico forense le otorgó cinco días de impedimento. Decidió alejarse; pero nuevamente llegaron las súplicas y las disculpas.
“ME VAN A DAR DE BAJA POR TU CULPA”
El capitán volvió a buscarla, según la denuncia. Le pidió retomar la relación. Le aseguró que la amaba y que jamás volvería a hacerle daño; Pero también, de acuerdo con el relato de la víctima, le pidió conciliar el proceso porque una denuncia podía perjudicar su carrera dentro de la institución policial.
“Me van a dar de baja por tu culpa”, habría sido una de las frases que le dijo. La mujer asegura que, presionada emocionalmente, aceptó la conciliación. Incluso señala que tuvo que mentir durante el proceso y afirmar que la agresión había sido cometida por otra persona.
Durante un tiempo, aparentemente, la relación volvió a la calma, pero solo mientras duró la conciliación, pero o la violencia, según su denuncia, regresó.
GOLPEADA Y ABANDONADA EN LA OSCURIDAD
El 6 de agosto de 2025, la mujer asegura que fue víctima de una nueva agresión. Retornaban de un evento cuando comenzaron nuevamente los reclamos por celos. El capitán habría acusado a su esposa de mantener una relación con el hermano de su madrina.
“Seguro te metiste con él también, es tu macho”, le repetía, según su declaración. La mujer asegura que fue golpeada dentro del vehículo y que el iracundo capitan condujo a gran velocidad hasta una zona de La Maica. Allí ocurrió uno de los episodios más traumáticos que recuerda.
“Me agarró de los cabellos y me lanzó del automóvil a la oscuridad”. Ya en el suelo, asegura que recibió golpes, puñetes y sopapos.
“Me empujó hacia unos matorrales. Personas salieron a auxiliarme al escuchar mis gritos y él se dio a la fuga”.
La víctima asegura que fue abandonada sin sus documentos, sin cartera y sin llaves. Golpeada. Sola. En medio de la oscuridad. Fueron vecinos del sector quienes, según relata, acudieron en su auxilio y llamaron a un radiotaxi para que pudiera retornar con su familia.
“PREFIERO QUE M4ERAS ANTES DE QUE ME ENGAÑES”

Pero la violencia no habría terminado allí. La mujer asegura que, después de esas tres agresiones, fue golpeada en otras cuatro oportunidades. El motivo, según su denuncia, volvía a ser el mismo: los celos.
El capitán presuntamente le exigía abandonar su trabajo porque, según ella, no soportaba que otros hombres pudieran mirarla. La controlaba, cuestionaba su forma de vestir e incluso, según relata, vigilaba aspectos íntimos de su vida cotidiana.
El miedo comenzó a convertirse en una constante. La denunciante asegura que su agresor incluso llegaba a soñar que ella le era infiel y, al despertar, la acusaba y amenazaba.
“Prefiero que mueras antes de que esto pase”. “Morite antes de engañarme”.“Andá y lanzate del último piso porque vas a morir”; son algunas de las frases que, según la víctima, quedaron grabadas en su memoria.
AL BORDE DEL VACÍO, PENSANDO EN MORIR
La violencia psicológica, según relata, fue destruyendo su estabilidad emocional. La mujer denuncia que incluso habría sido víctima de abuso sexual. Asegura que llegó a un punto de desesperación tan profundo que subió hasta el último piso del edificio donde vivía con la intención de lanzarse al vacío. Estaba a punto de hacerlo pero decidió llamara su padre para despedirse y para pedirle perdón “por el sufrimiento que le hice pasar por mi matrimonio”.
Su padre comenzó a hablarle y la comunicó con su hermano, quien empezó a recordarle momentos de su infancia. “Me hicieron recordar cuando éramos niños felices”.
Mientras hablaban, su padre y su hermano llegaron hasta el lugar. Cuando estaba a punto de lanzarse, lograron retirarla de la cornisa. Su familia le salvó la vida.
“TE VOY A M4TAR”
La mujer finalmente decidió alejarse de esta relación. Pero asegura que las agresiones no terminaron. Según su denuncia, continuaron el hostigamiento, los insultos y las amenazas. Incluso señala que habría sido vigilada para conocer sus movimientos.
El 1 de julio de 2026, asegura que fue interceptada a la salida de su trabajo. El capitán le habría dicho que estaba vigilándola y nuevamente la acusó de serle infiel. “Te voy a matar si te veo con algún hombre. Prefiero verte muerta antes del engaño”. La mujer asegura que lloró y le rogó que la deje en paz; pero el 12 de julio recibió, según denuncia, una nueva amenaz; esta vez, el hombre le habría dicho que había soñado que ella le era infiel y que iba a matarla.
Fue, asegura, la última amenaza que la llevó a tomar la decisión definitiva de acudir nuevamente ante la Justicia.

SIETE EPISODIOS DE VIOLENCIA
La víctima relata ante la Fiscalía una historia marcada por el miedo. Según su declaración, fue violentada en al menos siete oportunidades. Golpes. Insultos. Control. Celos extremos. Amenazas. Hostigamiento.
Hoy recibe terapia psicológica y asegura que vive aterrorizada. Teme que las amenazas que escuchó durante su matrimonio puedan cumplirse. También denuncia que el capitán le habría asegurado que tenía protección y que, por ser policía, nadie podría hacerle nada.
Pero ella hoy pide justicia;n o quiere volver a vivir con miedo, no quiere seguir mirando detrás de ella cada vez que sale de su casa. Y, sobre todo, teme convertirse en una nueva víctima fatal de una violencia que, asegura, denunció antes de que sea demasiado tarde.
LA LEY 348: EL DERECHO A VIVIR LIBRES DE VIOLENCIA
En Bolivia, la Ley Nº 348, Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, establece mecanismos de prevención, protección y sanción frente a hechos de violencia contra las mujeres.
La norma reconoce diferentes formas de violencia, entre ellas la física, psicológica y sexual, y establece la obligación del Estado de brindar protección a las víctimas y evitar que las denuncias queden impunes.
La ley parte de un principio fundamental: ninguna mujer debe ser obligada a vivir con miedo, bajo amenazas, golpes o sometimiento psicológico.
En este caso, será la investigación del Ministerio Público y las autoridades judiciales la que determine responsabilidades y establezca la verdad de los hechos denunciados.
Mientras tanto, una mujer de 33 años asegura que sobrevivió a un ciclo de violencia que estuvo a punto de costarle la vida.
