El brasileño Matheus Campanerutti Pinheiro arrastraba un oscuro antecedente en su país: en 2017 fue señalado por el asesinato de la estudiante Dayane Kédila da Silva, quien murió tras recibir un disparo dentro de su vivienda en el municipio de Capixaba, estado de Acre. Durante el ataque, la madre de la joven también resultó herida por impactos de arma de fuego. Pinheiro fue arrestado por la Policía Civil de Brasil en agosto de 2018, pero mientras permanecía privado de libertad y esperaba ser sometido a un juicio por jurado, logró escapar en noviembre de 2019 aprovechando su participación en un curso de carpintería en el Polo Moveleiro de Rio Branco.

Tras permanecer prófugo durante años, Pinheiro fue localizado en Pando, Bolivia, donde protagonizó un enfrentamiento armado con efectivos de la Policía. El operativo se activó tras una denuncia por la presunta agresión a una mujer de 24 años en la comunidad Marapaní. De acuerdo con el reporte policial, el brasileño habría disparado contra los uniformados y escapado hacia una zona de monte; posteriormente volvió a huir durante su traslado y nuevamente habría utilizado un arma de fuego, por lo que los policías respondieron y lograron herirlo. Fue trasladado al Hospital Roberto Galindo Terán e ingresó a terapia intensiva, pero posteriormente murió a consecuencia de las complicaciones derivadas de las heridas.
Durante el registro del inmueble donde fue encontrado, la FELCN secuestró diez paquetes tipo ladrillo y otros envoltorios con sustancias que dieron positivo para marihuana y cocaína, además de un arma de fuego y dos teléfonos celulares. La Policía también lo identificó como presunto integrante del Comando Vermelho, extremo que deberá ser corroborado por las investigaciones. Tras su muerte, las autoridades bolivianas iniciaron la coordinación con Brasil para establecer los requerimientos que pesaban sobre Pinheiro y sus antecedentes, mientras se investigan los tres procesos que tendría abiertos en Bolivia.
