por qué las películas de monstruos marinos no se agotan
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La película de Netflix ‘En las profundidades del Sena’, que imagina una invasión de escualos durante los JJOO de París, es la última en sumarse a un fenómeno de ficción cada vez más extravagante y sin visos de agotarse

Estrenada a principios de junio en Netflix, la película En las profundidades del Sena cuenta la historia de una investigadora marina, Sophie (interpretada por la francoargentina Bérénice Bejo), que pierde a toda su tripulación después de que el tiburón al que están estudiando, Lilith, los mate repentinamente. La científica, años después, vive en París y trata de dejar atrás el trauma, pero el pasado llama a su puerta cuando la baliza que lleva Lilith es detectada en el río de la capital francesa, por improbable que resulte que el letal escualo pueda encontrarse en agua dulce. A partir de ese momento, Sophie inicia una carrera a contrarreloj para cazar al tiburón e impedir que se produzca una carnicería durante la celebración de las competiciones de natación de los Juegos Olímpicos de 2024 en el Sena.

La película la dirige Xavier Gans, responsable de títulos de terror como Frontières o The Crucifixion (2017), cuenta con seis personas acreditadas como guionistas y ha sido un éxito para la plataforma, que ha hecho público que, en solo unas semanas, ya es el quinto largometraje de habla no inglesa más visto de su historia. En las profundidades del Sena también repite el tropo de la autoridad (en este caso, una alcaldesa) que no quiere restringir la actividad en el agua por cómo afectará a los ganancias turísticas de la localidad, un guiño a Tiburón (1975), la película que empezó todo, aunque existiesen antes producciones como Pasto de tiburones (1932) o Shark! Arma de dos filos (1969).

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