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Una profunda tragedia enluta a una familia en la urbanización Taracachi, ubicada en la zona norte de Oruro, donde una pareja de esposos de aproximadamente 40 años, un partero de unos 45 años y el bebé que estaba por nacer perdieron la vida en circunstancias que, según las investigaciones preliminares, estarían relacionadas con la inhalación de monóxido de carbono. El hecho ocurrió el lunes, cuando la mujer se encontraba en pleno trabajo de parto en su domicilio y su esposo buscó la ayuda de un hombre de la zona que conocía sobre la atención de partos. Lo que debía ser un momento de esperanza para recibir a un nuevo integrante de la familia terminó convirtiéndose en una tragedia que dejó además a dos menores, un adolescente de 16 años y una niña de 9, sin sus padres.

De acuerdo con los datos proporcionados por la Fiscalía, la familia habría intentado crear un ambiente cálido y húmedo para ayudar a la mujer durante el proceso de dilatación. Para ello, dentro de la habitación colocaron una olla de grandes dimensiones en la que se habría puesto agua y maíz para cocer, utilizando una garrafa y una cocinilla como fuente de calor. Sin embargo, aparentemente, el cansancio hizo que las personas presentes se quedaran dormidas y, al consumirse el agua, se habría generado una situación que provocó la acumulación de gases y la posterior intoxicación. El fiscal Luis Fernando Antezana señaló que los cuerpos no presentaban signos de violencia y que, tras la valoración de la escena y la experticia forense, todo apunta a que las cuatro personas fallecieron por inhalación de monóxido de carbono, por lo que el caso fue considerado inicialmente como un hecho accidental y se descartó la existencia de mano criminal.

La tragedia adquirió una dimensión aún más dolorosa porque los cuerpos permanecieron en el inmueble durante 5 días. Según la información proporcionada, el adolescente de 16 años habría visto anteriormente que su madre se encontraba en trabajo de parto y que su padre había llevado al enfermero para asistirla. Sin embargo, al regresar posteriormente al domicilio y encontrar todo en silencio, comenzó a sospechar que algo no estaba bien y alertó a sus familiares. Fue así que, cinco días después del hecho, se descubrió la terrible escena: el enfermero fue encontrado sobre una cama, el esposo permanecía sentado y la mujer que se encontraba dando a luz estaba en otra cama junto al bebé que lamentablemente no fallecio al lado ded la madre.

Más allá de la investigación sobre las causas del fallecimiento, este caso deja un profundo llamado de atención sobre la vulnerabilidad de muchas familias que, por necesidad, costumbre o falta de acceso oportuno a servicios de salud, recurren a métodos tradicionales para enfrentar situaciones delicadas como un parto. Hoy, la tragedia no solo se mide por las cuatro vidas perdidas, sino también por el futuro incierto de dos niños que quedaron sin sus padres y que deberán enfrentar el dolor de una pérdida irreparable. La comunidad y las autoridades tienen ahora el desafío de brindar apoyo a los menores y a sus familiares, mientras la investigación busca esclarecer todos los detalles de este lamentable hecho que comenzó con la esperanza de un nacimiento y terminó dejando una familia marcada por el dolor.

Por Crisel

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