Amalia Melendres Coronado, de 37 años, fue encontrada sin vida en el río Pilcomayo luego de haber sido reportada como desaparecida desde el 28 de junio, cuando asistió a un ampliado en la comunidad de Sabala, municipio de San Lucas, en Chuquisaca. La denuncia fue presentada por sus familiares el 1 de julio, lo que permitió activar un operativo de búsqueda. Durante las investigaciones, un hombre de 52 años, identificado como Justo M., aseguró inicialmente que la mujer había sufrido un accidente de tránsito; sin embargo, incurrió en contradicciones y los investigadores establecieron que el teléfono celular de la víctima había sido destruido. Posteriormente, el cuerpo fue recuperado del río.

El informe preliminar de la autopsia determinó que la causa de la muerte fue una hemorragia masiva provocada por laceración de vísceras y un traumatismo torácico abdominal, descartando la versión inicial de un accidente. El principal sospechoso fue aprehendido cuando presuntamente intentaba huir del municipio de San Lucas, mientras el Ministerio Público continúa con las investigaciones para esclarecer el crimen.

La muerte de Amalia dejó en la orfandad a tres niños, quienes actualmente permanecen bajo el cuidado de su abuela, una mujer de la tercera edad y de escasos recursos económicos. Entre lágrimas, la adulta mayor relató que ni siquiera recibe el Bono Dignidad y expresó su preocupación por la difícil tarea de mantener y criar a sus nietos. La familia pidió ayuda urgente a las autoridades y a la población para afrontar esta situación, mientras el caso vuelve a poner en evidencia la violencia contra las mujeres en el país.
