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Un hombre de 60 años fue detenido en Spokane, Washington, Estados Unidos, acusado de asesinar al novio de su hija luego de enterarse que el joven presuntamente la había vendido a una red de tráfico sexual.

Según la investigación, John Eisenman inició una intensa búsqueda cuando su hija desapareció en octubre del año pasado. Tras rastrearla por distintos lugares, logró encontrarla en el área de Seattle, donde habría sido retenida por una red de trata de personas.

Después de rescatarla y llevarla nuevamente a casa, la joven reveló a su familia que su novio, Aaron Sorensen, de 19 años, fue quien la entregó a la organización criminal y además indicó dónde se escondía.

Con esa información, Eisenman habría planeado vengarse. El hombre condujo hasta Airway Heights, una ciudad vecina, donde secuestró al joven señalado como responsable. Posteriormente confesó el crimen ante las autoridades y fue detenido acusado de homicidio en primer grado.

Un hombre de 60 años fue detenido en Spokane, Washington, Estados Unidos, acusado de asesinar al novio de su hija tras enterarse de que presuntamente la había vendido a una red de tráfico sexual. El hecho generó conmoción internacional por la brutalidad del crimen y las revelaciones posteriores de la investigación.

Según el reporte policial, John Eisenman inició la búsqueda de su hija luego de su desaparición y logró encontrarla en el área de Seattle. Tras rescatarla, la joven contó a su familia que su novio, identificado como Aaron Sorensen, habría participado en su entrega a una organización de trata de personas y señaló el lugar donde se escondía.

De acuerdo con las autoridades, Eisenman viajó hasta la ciudad de Airway Heights, donde secuestró al joven de 19 años. Posteriormente lo golpeó y lo apuñaló hasta causarle la muerte. El cuerpo fue hallado meses después dentro de un vehículo abandonado, luego de que vecinos alertaran por fuertes olores que salían del automóvil.

Sin embargo, durante el avance del proceso judicial, la Policía informó que no encontró pruebas concluyentes que demostraran que Sorensen hubiera integrado una red de tráfico sexual. Pese a ello, Eisenman confesó el crimen y junto a su pareja terminó declarándose culpable ante la justicia estadounidense.

Por Crisel

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